martes, 20 de noviembre de 2012

pseudo

Me considero bastante intensa cuando se trata de defender o argumentar algo en lo que verdaderamente creo. Me he peleado una docena de veces con gente que repite las cosas que escucha, pero que realmente no entiende la escencia de lo que sale de su boca.

Estoy un poco harta de toparme en cada esquina con seres del mundillo intelectual, esas personas que viven esmeradas día a día en vomitarme en la cara el libro que leyeron la semana pasada o el análisis crítico del conflicto de medio oriente, copiado y pegado de algo que probablemente escucharon en Cnn por la mañana.

La verdad que tratar de figurar como el intelectual de tu época, es basante patético, tomando en cuenta que tu hobbie favorito es menospreciar y criticar a todo aquel que no está a la altura de tu personaje coolto. Creo que las verdaderas personas que han aportado algo significativo a la humanidad, no lo han hecho por andar en fiestitas bohemias o poniendo estados de facebook con palabras reemplazadas con la opción sinónimos de Word (para que parezcan más interesantes, sí, claro), sino que se han tomado el tiempo de investigar un poco más, de poner los pies en la tierra mojada y de sacar sus propias conclusiones sobre lo que sea.

Suena irónico, pero en mi corta vida, de quien más he aprendido, ha sido de la gente más simple. No es necesario sacar a relucir tu infinita inteligencia todo el tiempo, también es divertido hablar estúpideces de vez en cuando y eso no te hace un estúpido.

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